-¿Puedo decirle?- pregunté turbada.
- Claro, Coyotita, díselo, no te queda otra opción.
- Bueno, aquí voy.
-En aquel momento hice como que me quedaba sin aliento y el viento se fugó entre la niebla de dudas, y ese nido gutural que hablaba en el cielo y en el infierno de mi más amasada nostalgia se hacía añicos, explotaba, reventaba, se agrazaba y se convertía en esputo.
Si, solo supe repasar con mi mirada aquella línea vertebrada de vida que enmarcaba el mar en aquella ventana, y casi que saltaban por ese par de cuadros de vidrios entelarañados y empañados de pensamientos, circundantes olas en ausencia.
Allí, mi querida amiga, solo supe tragar saliva. Solo supe pensarlo más. Y tal vez, negarlo ya.
Allí, vida, vida extraña y sigilosa, me permití, por un respiro más, decirle que amo, y que amo, y amo, y amo, y amo, y no logro dejar de hacerlo ya, vida. Anoche, encontré un hilo en la arena, encontré un tallo en la tierra, una noche de guerra, una hoja de cera, un bebe con ceguera. Encontré que definitivamente puedo hacer una sola cosa muy bien: no dejar de hacer, no dejar de amar.
Y lo he descubierto desde que nací señorita vida, desde mi infancia me atajo aquel hilo, y solo me dedique a eso. Y puede creer que consideré un límite de años? Jajajaja, ríase, porque no lo conseguí. Ríase, porque tampoco lo conseguiré.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Porque, no podemos vivir sin amar, sin dar luz a ese sentimiento que nos llena por dentro, nos hace felices y nos da precisamente eso, vida. Porque amar es vivir y una vida sin amor, solo estaría llena de odio. Por lo que no reiré.
ResponderEliminarBonitas palabras.
Un saludo.
V
Es verdad, que sería de la vida sin el amar, es razon de ser, es trascender del simple existir.
ResponderEliminarGracias por el comentario! :)
Frida, hay un parráfo en este post que es magistral. Hay talento!
ResponderEliminar