domingo, 3 de mayo de 2009

Bus paralítico


Tras tanto se enjugó un pensamiento, una constante nube de locas hipotesis volvían a rebolotearse sobre mi cabeza, era un cielo que innundado de claridades se acostaba sobre mi cráneo.

Yo viajaba de regreso a mi cuna, en un bus paralitico y casi psicodelico, al lado de un asqueroso viejo regordete que parecía hablarme mientras yo casi lloraba y escuchaba los rolling stones, mientras jugaba a pensar en pasados de distintas esferas cronicas y juglares, y era sorda, y fría y muy anónima, muy absorta en repasadas situaciones...

Situación 1.
Sentada y desnuda sobre aquella baldosa matinal meditando, casi dormida, abrazando un silencio infame de cera. Era de día o de noche, no era espacio o tiempo, eran elementos disgregados en un plano extraño. Era la ducha, el frío terrenal del suelo deslizandose en mis muslos, el agua cayendo sobre mi espalda y cada gota burlesca paseando mi contorno, mi sombra, mi alma.

Situación 2.
Palpando con mi vista unos senos de tierra cubiertos por un vestido de un muy verde fuego, un fuego diverso y multiforme, confeccionado por un muy imperfecto artista y por una muy indecisa brocha. Era otra vez ese terreno irregular de arboles y verdes que tanto amo, era otra vez esa voz hablando de poesía, el viento gimiendo entre los vacíos, el reggae de Yellowman, y de frente la luz de un atardecer sosiego y mudo entre nubes grises, el pasto clavandose en nuestros cuerpos, el cielo gritando agua, y el agua clamando suelo. La caida acuosa arrodillada por abrigo, por abrazo o por algun tipo de consideración.

Situación 3.
Carrusel de millones de brillos y colores, subiendo y bajando sobre mi memoria, la parte de vida de infancia e inconciente felicidad que corre de frente a la cripta de cada nuevo pestañeo. Aquellas risas en eco de mi mas desecho cogollo abríanse paso al diminuto segundo que ocupabamos sobre una banca más de un centro comercial más, con una exhalación más, de fuerte abismo, de anhelo extraño, y profundo, palpitante, y diciente en notas de otro idioma, un idioma ajeno al pronunciable de mi boca, lejano de letras y simbolismos, de realidades y vaivenes oniricos.

Situación 4.
Luces de carros y transeúntes efímeros en pasos, caras extrañas y aformes, sentada y aún asi confina del suelo que me apretaba, mi cabeza sobre mis rodillas, mis brazos sumidos en contrapeso y el lúgubre pasar de la sociedad anidando cruces hermeticos, acuchillando goces neuroticos.

Y termina el viaje. Y se baja el viejo, y respiro lento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario